domingo, 8 de julio de 2007

El juicio divino

El acontecimiento más relevante de la historia de la Humanidad tuvo lugar el 16 de enero de 1918 en Moscú. Ese día, un tribunal popular presidido por el comisario de Instrucción Pública Anatoly Lunacharsky se instituyó como competente para juzgar a Dios por sus crímenes contra la Humanidad.

A las 08:15 horas de la mañana comenzó la lectura de los cargos que el pueblo ruso -y por extensión la especie humana al completo- tenía contra Dios. La imputación principal contra el Todopoderoso fue la de genocidio.

El juicio se prolongó durante cinco horas y en él se colocó una Biblia en el banquillo de los acusados. Los fiscales presentaron numerosas pruebas de culpabilidad basadas en testimonios históricos y los defensores designados por el estado Soviético aportaron argumentos en favor de la inocencia de Dios. Su baza principal fue la petición de absolución por grave demencia y desarreglos psíquicos. Sin embargo, el tribunal dejó claro desde el principio que no aceptaría una petición de absolución debido a la extrema gravedad de los delitos juzgados.

Finalmente, un tribunal popular declaró a Dios culpable de los delitos por los que había sido juzgado y el presidente del Tribunal leyó la sentencia. Dios fue condenado a morir fusilado a las 6:30 horas del 17 de enero de 1918. La sentencia fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento que disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú.

4 comentarios:

Juzam Djinn dijo...

No puede ir en serio...

www.juzamdjinn.blogspot.com

illanos dijo...

me alegro, ya era hora de que alguien hiciera pagar a ese cabrón :D

Darío Madrid dijo...

A eso se le llama egocentrismo, ser capaz de condenar a Dios, gente loca hay en todas partes.

www.dariomadrid.com

PatriQ dijo...

Justicia!!!!
jajajajajajaja

Si nunca hubiésemos sido egocentristas nunca hubiese existido ningún dios!! Por dios que es verdad lo que digo (has visto)